La ruta de los molinos de Bimenes es una ruta lineal muy bien señalizada que parte desde Puente la Llera, en Bimenes. Una vez pasado el pueblo, a mano izquierda hay un pequeño parking con un cartel de señalización de la ruta, desde allí bajan dos caminos, tenemos que tomar el segundo camino, el más cercano al pueblo.
Esta ruta discurre por un sendero muy bien señalizado y definido, a orillas del río Rozáes nunca perdiendo la esencia de un sendero de montaña (no encontraremos caminos asfaltados en ningún momento).
El primer molino que nos encontramos es el Molinas del Barrial, fácilmente distinguible a mano derecha a los pocos metros de iniciar la ruta. Aquí encontraremos también una zona merendero ideal si vas con niños para hacer una parada.
Proseguimos el camino, ahora un poco más empinado y nos encontramos una bifurcación a la derecha señalada como «Molinas de Máxima», el cual está en ruinas y nosotros no alcanzamos a ver. Volvimos hacia atrás unos metros a incorporarnos de nuevo al camino principal. Tras una media hora caminando por un sendero precioso, con vistas al valle encontramos otros dos molinos conservados, los últimos de la ruta, el Molin de Milo y el Molín de Honorio, este último situado junto a una pequeña cascada con mucho encanto.
A partir de aquí toca dar la vuelta de nuevo hacia el inicio. Existe la posibilidad de hacer la ruta circular, sin embargo nosotros íbamos con poco tiempo y decidimos volver por el mismo camino ya que por lo que habíamos leído la vuelta circular no está muy bien señalizada.
Es una ruta fácil, corta, ideal para ir con niños, para gente que no camine mucho, o para gente como nosotros que, después del confinamiento, preferimos empezar a caminar poco a poco antes de meternos en una ruta de alta montaña.
📆¿Cuándo ir? En este aspecto no lo pensamos mucho (bueno, la culpa fué 100% mía que saque los billetes de avión de sorpresa) y nos plantamos en Budapest en pleno inviero, un 25 de Enero con -1ºC. Sin duda volveremos en primavera cuando la temperatura sea un poquito más agradable. Según unos conocidos que viven alli en verano hace mucho calor, así que supongo que lo mejor será ir en primavera u otoño.
✈️ Vuelos. Nosotros volamos desde Santander con Ryanair, que vuela el Viernes por la noche la ida y el lunes a primera hora la vuelta, por lo que pudimos aprovechar 2 días completos. Para trasladarnos del aeropuerto al hotel cogimos un transfer en http://www.booking.com ya que por los horarios nos parecía la mejor opción y la verdad no nos pareció nada caro (aproximadamente 50 euros ida y vuelta). Como alternativas el autobús funciona muy bien y son tan solo 3 euros.
🏠 Alojamiento. Decidimos alojarnos en el Maverick Hostel City Lodge, en el barrio judío, en pleno centro de la ciudad, rodeado de todos los bares y restaurantes de moda. Nuestro miedo era que hubiese mucho ruido y para nada. Escogimos la habitación doble con baño privado y era amplia, con lo justo y necesario y lo más importante, buena calefacción y una cama muy cómoda. Al final, yendo dos días tampoco es que pases mucho tiempo en la habitación.
🇭🇺 Lo primero, los húngaros no son muy amables (siendo generosa). Se toman la vida con calma y mi impresión es que no les gusta mucho el turismo. Pero una vez sabemos esto, nos tomamos la vida con paciencia y sólo nos queda disfrutar.
💶 La moneda de Hungría es el Florint (florines en español). Aproximadamente 330 HUF equivalen a 1€. Intentarán cobrarte en euros, pero el cambio que harán será una estafa, así que lo más importante PAGAR SIEMPRE EN FLORINTS. Hay muchos locales de cambio en la ciudad, sin embargo nosotros no cambiamos nada y fuimos pagando todo con tarjeta.
🚃 Antes de ir habíamos leído que en el trasporte público intentaban estafarte, y bueno, mi impresión fue otra. Sí es verdad que hay más bocas de metro que máquinas para expender tíquets, es más, recuerdo un viaje en el que nos pasamos mas de 10 minutos buscando la maquina, pero es sencilla, incluso puedes ponerla en español. Y lo único que hay que tener claro es que, si no ticas el billete, este no es válido y te pueden multar. Hay una maquinita de ticar en cada esquina, por ese lado si que es fácil.
🚃 🚆 🚌 Tranvía, metro y autobús. Estas son las tres opciones de transporte que hay. El billete cuesta 1 euro y la verdad que merece la pena al menos subir una vez al metro para ver las estaciones aun en madera.
📖 Algunas palabras básicas: szia (hola), köszönöm (gracias), sör (cerveza) y egészségedre (para brindar).
🥨 Comida típica en Budapest: Goulash, patés, pollo paprika, strudel y si te gusta el dulce, las chimeneas
💶 Presupuesto: viajar a Budapest es muy barato, en nuestro caso 2 personas: avión + hostel + transportes + comida fueron aproximadamente 500 euros.
Para empezar bien el viaje, el Viernes a las 24.00h cuando llegamos nos acercamos a un bar cercano a tomar una cerveza y empezar a impregnarnos de la cultura húngara.
SÁBADO
Empezamos el día con un Free Tour. En este tour, nuestro guía Álvaro nos acompaño y nos contó un montón de cosas curiosas sobre la ciudad de Pest. Nosotros siempre empezamos cualquier viaje con un tour ya que consideramos que es la mejor forma de obtener una visión general de la ciudad, y estos guías suelen recomendarte sitios imprescindibles y ayudarte a acabar de organizar las visitas.
Parlamento
Plaza de la libertad
Monumento a las víctimas de la invasion alemana durante la segunda guerra mundial
Basílica de San Esteban
Plaza de Erzsébet
Monumento a Sisi
Además pueden hacerse otros tours dependiendo de vuestros intereses. Os dejo el enlace a la compañía que utilizamos nosotros, que es 100% recomendable. https://www.budapesttours.es
Tras el tour nos dirigimos a tomar una cerveza y a comer. El tour acaba en la entrada del barrio judío y allí puedes encontrar de todo. Decidimos entrar en el restaurante Guetto Gulash y bueno, sin más. Comimos bien, pero nada espectacular. Lo que sí, muy barato, aproximadamente 10-12 € por persona.
Ya por la tarde cogimos el metro hacia la plaza de los heroes, al final de la espectacular calle Andrassy (patrimonio de la humanidad). Allí destaca el monumento del milenio, que es un homenaje a los héroes húngaros. En la misma plaza encontramos dos museos, uno a cada lado que son el museo de bellas artes y el palacio de las artes.
Si cruzamos el río encontramos el 🏰 Castillo de Vajdahunyad, una copia del castillo de Hunyad de transilvania. Es sin duda uno de los lugares que más me gustó de Budapest, tranquilo con unos jardines preciosos. Perfecto para pasear, ¡y con sol tiene que ser incluso mejor!
Castillo de Vajdahunyad
Ya de tarde, antes de cenar, nos acercamos a visitar otra de las grandes atracciones turísticas de Budapest, los llmados «Bares en Ruinas», en este caso visitamos el más famoso que es el Szimpla Kert (Kazinczy utca 14). Pese al nombre no son bares en ruinas de verdad, son simplemente bares hubicados en edificios que antes estaban en ruinas y que aprovechan las paredes, techos y la estructura general para convertirse en locales originales, divertidos y alternativos. No te puedes ir de Budapest sin vivitarlo, sin embargo, es importante elegir la hora adecuada, ya que a partir de las 10.00h suele haber mucha cola para entrar, y es más recomendable ir un poco antes.
Szimpla Kert, Foto sacada de google.
DOMINGO
El Domingo nos trasladamos a Buda, para conocer la otra parte de la ciudad. Para llegar lo mejor es coger el autobús 16 desde la Plaza de Erzsébet que te lleva a la parte más alta de la ciudad. Hay que bajarse en la penúltima parada, junto a la iglesia de Magdalena.
Mapa de la zona turística de Buda y el distrito del castillo
La primera visita es la iglesia de María Magdalena, una iglesia de estilo gótico de la que sólo queda en pie la torre del campanario. Lo bonito de esta iglesia es que han dejado los restos de la iglesia y puedes ver la antigua forma en el suelo.
Descendemos por a Calle Uri, la calle de los nobles. Se trata de una calle muy colorida y de estilo medieval que desemboca en la iglesia de San Matías, una maravillosa iglesia construida entre los siglos XIII y XV y reformada a finales del siglo XIX. Actualmente su estilo predominante es el neogótico.
Justo detrás se encuentra el Bastión de pescadores, un mirador en forma de muralla y desde el que se obtienen unas vistas preciosas de la zona de Pest y el Parlamento. Como era de esperar, todo muy hecho para el turista, en muchos de los sitios te hacen pagar para pasar a los miradores.
Continuamos bajando y nos dirigimos al Castillo de Buda, el cual recorrimos tanto por fuera como por debajo, ya que tiene pasadizos que lo recorren por debajo, ¡lo único dificil es encontrarlos! Justo antes de llegar al castillo, a mano derecha, encontramos unas ruinas. Budapest es una ciudad que fue bastante derruida durante la 2ª Guerra mundial, sin embargo, se conservaron los planos, y una vez finalizada la guerra se trato de reconstruir siguiendo la estructura original, pero como no había escombros suficientes no todos los edificios pudieron ser reconstruidos, y en lugar de crear una nueva construcción moderna, decidieron dejar la estructura en ruinas.
Pest desde Buda
Para comer decidimos repetir el gulash, y buscando en google encontramos el restaurante Hungrian Hell’s Kitchen (Kígyó u. 4). Sí que es verdad que era un sitio bastante turístico, sin embargo la comida estaba muy buena, y el servicio muy atento también. Seguro que hay mejores sitios, ¡pero aquí acertais fijo!
Gulash estilo Húngaro
De tarde volvimos a acercarnos a la zona del parlamento, ya que el primer día nos habían quedado cosas por ver. Caminamos por la rivera del Danubio y nos encontramos el monumento de los zapatos. Se trata de 60 pares de zapatos situados a la orilla del río que simbolizan el genocidio vivido en Budapest durante el gobierno de Szalasi, líder del Partido de la Cruz Flechada que gobernó Hungría durante el final de la II Guerra Mundial. Utilizaban cuerdas para atar a dos o tres personas, situarlas al borde del río y disparar a una de ellas. La víctima, al caer al río, arrastraba a las demás, quienes morían en el río ahogadas o congeladas. Tan sólo un pequeño reflejo de lo que sufrió este país durante la segunda guerra mundial.
Una vez visitado el parlamento cogimos el metro para cruzar el río y ver el edificio iluminado desde la zona de Buda, una pena que la niebla no nos dejase disfrutarlo más.
Parlamento visto desde Buda
Y para terminar el día, nos dirigimos en tranvía a la zona de Gellert a tomar unas cervezas. Allí se encuentran unas de las termas mas famosas (las más conocidas son las termas de Széchenyi, que estan en la plaza de los heroes). Nosotros no visitamos ninguna terma ya que teniamos demasiado frío y además se nos había olvidado el bañador, pero siempre se dice que hay que dejar algo para así volver ¿no?, pues nosotros tenemos que volver para visitarlas, al ser posible con un poco más de calor.
La Ruta sale de Pelúgano, a escasos 30 minutos de Oviedo, en donde dejamos el coche y comenzamos nuestro ascenso.
Se trata de una ruta sencilla y bien señalizada, pero que no te deja ni un respiro ya que es contimuamente en cuesta.
Tras la primera ascensión llegamos a una llanura donde se cruzan varios caminos, es importante en ese punto seguir el camino que sale hacia la izquierda justo enfrente de unas señales, que en nuestro caso estaban en el sielo y nos hicieron desorientarnos un poco, pero una vez coges el buen camino, ya no hay pérdida.
En este punto recorremos la zona más llana de la ruta, por un sendero que bordea una verja, hasta que nos encontramos ante un ascenso en zig zag que nos lleva hasta lo que probablemente sea el punto más emblemático de la ruta, el Ojo de Buey.
Pasado el ojo de buey, comienza otro ascenso con algo menos de pendiente, girando a la derecha para ascender ya hacia la cima de Peña Mea. durant este tramo nos encontramos algun que otro trecho rocoso en el que hay que ayudarse con las manos. Elegimos un día algo nublado para subir, la ausencia de sol la verdad que fue un alivio en algunos puntos, pero lo mejor sin duda fue, justo antes de llegar a la cima, darnos la vuelta y encontrarnos sobre la cima de un mar de nubes, fue sencillamente increible.
A los pocos metros pudimos contemplar la cima de Peña mea, donde nuevamente, cubierto por un mar de nubes, descubrimos unas vistas maravillosas de las cordilleras asturianas.
Tras disfrutar varios minutos de la cima, tomamos de nuevo la ruta de vuelta por el mismo camino, esta vez disfrutando de las vistas ya que la niebla por fin se había disipado. Una bonita ruta cuya única dificultad son las empinadas subidas y bajadas.
Salimos desde el refugio de Brañagallones, y cogimos la pista que nace a su izquierda, alli nos encontramos los carteles informativos de las diferentes rutas que parten de ese punto.
Disfrutamos de las vistas mientras comíamos en el pico y comenzamos la bajada, muy sencilla y perfectamente señalizada hasta encontrarnos con una cabaña. Aquí hay dos opciones, bordearla por arriba, y sin perder altura continuar hacia el Lago Ubales, o ir hacia abajo hasta la majada de la Mericueria y contínual el camino hacia el refugio.
Nosotros en un principio planeamos ir al Lago, por lo que tomamos el camino de arriba y así no perdimos altura. Rodeamos la montaña y llegamos a una portilla donde se bifurcaban los dos caminos, o bien la bajada al refugio, o continuar al lago ubales. Desde allí, según nos comentaron, hay aproximadamente 30 minutos hasta el lago, nosotros que no ibamos muy bien de tiempo a medio camino, al no ver el final cerca decidimos dar la vuelta.
Desde allí bajamos por un sencero de tierra hasta meternos de lleno en el frondoso hayedo, seña de identidad del parque natural de redes. Desde ahi, un sube y baja muy agradable de algo más de 5 Km en los que nos entretuvimos observando las espectaculares raíces de los arboles y comiendo alguna mora. Tras 6 horas y pico que llevabamos caminando, alguna de las cuestas que encontramos al final del sendero nos parecieron un mal chiste, pero la verdad que una vez en el refugio, con una botella de sidra y unas aceitunas el recuerdo mejoró mucho.
Duración: Aproximadamente 6 horas (Con varios descansos y paradas)
Distancia: 16.5 Km
Dificultad: Fácil
Desnivel: 850 m
Señalización: Muy buena
Fecha: Septiembre-2019
Desde el refugio de Brañagallones, donde habíamos pasado la noche, decidimos iniciar la ruta hacia el pico, y lo hicimos en el sentido contrario al comúnmente usado por consejo de Rafa, el taxista del paraíso. De este modo subes en un par de kilómetros todo el desnivel, llegas al pico, y desde alli continúas ya toda la ruta. Atravesamos la vega y sin más comenzamos una subida interminable con unas vistas maravillosas de todo el parque de redes.
Todo el camino esta perfectamente indicado con hitos, por lo que es importante fijarse bien y no perderlos de vista, así el éxito en la subida está asegurado. Tras casi dos horas de subida, con alguna que otra prada, llegamos por fin a la cima, desde donde pudimos contemplar el techo de asturias (no soy yo una experta, pero ahí estaban los picos de europa, san Isidro y muchos muchos más picos de nuestra maravillosa tierra).
La bajada puede ser directa al refugio por el mismo sitio por el que vinimos, o si tienes tiempo, rodeando la sierra de les Pries y llegando hasta Valdebezón. Nosotros nos decantamos por la ruta larga ya que al dormir en el refugio, prisa no había mucha. A partir de aquí ya, habiendo ascendido hasta la cumbre, la ruta fue mucho más tranquila, lo que nos permitió disfrutar muchísimo del paisaje que teníamos delante. A cada paso que dábamos nos maravillábamos con el paisaje. Comenzamos el descenso gradualmente hasta llegar al río Monasterio, desde donde ya sin dificultad y por un sendero de pista, llegamos de nuevo al glaciar de Brañagallones. Allí nos encontramos los carteles informativos de la ruta (Como habíamos dicho al principio, la hicimos en la dirección contraria a la habitual).
Una ruta fácil, sin pérdida, apta para cualquier amante de la montaña (para iniciarse igual no es la mejor opción debido a su longitud y desnivel).
IMPORTANTE: No encontramos ninguna fuente en el camino, tan solo algún que otro salto del río en el que aprovechamos para beber, sin saber si era potable o no, por lo que es aconsejable llevar bastante agua.
El refugio de montaña de Brañagallones es uno de esos rincones de Asturias que hay que conocer! En mitad de un Valle es el lugar ideal para pasar un par de días en el monte. Se trata de un antiguo hotel de lujo, y justo eso le hace diferente a cualquier otro refugio que podáis conocer. Las habitaciones son de 4,5ó6 plazas, con baño privado, por lo que si vas un grupito podréis dormir todos juntos y sino, pues puede ser un momento ideal para conocer a gente muy interesante.
Y, ¿cómo llegamos hasta el refugio? Pues hay varias posibilidades, pero todas parten desde el pueblo de Bezanes.
La opción más lógica sería subir caminando (o incluso en Bici), por una pista de unos 10Km, con aproximadamente 600m de desnivel.
Para subir en coche, es necesario tener un 4×4 y pedir permiso en el ayuntamiento de Caso.
Y, la que en mi opinión es la mejor opción, taxi 4×4 desde Bezanes. Allí encontramos a Rafa, que nos acompañara todo el camino, explicándonos historia y curiosidades del parque de redes, durante 40 minutos de camino entre hayedos. Si luego queréis hacer algunas rutas por arriba, este es un buen punto para guardar fuerzas.
¿Y que hacer allí? Pues rutas habrá miles, las más conocidas sin duda son la subida al «Cantu del Oso» y «la Peña de Vientu», con 1800 y 2000m respectivamente. Son rutas muy bien señalizadas, pero con bastante desnivel, es necesario estar un poco en forma, ya hablaremos de las rutas más adelante.
¿Cuándo ir a Brañagallones? Sin duda Otoño es la estación perfecta, aun buen tiempo, pero sin excesivo calor, los hayedos empiezan a cambiar de color dejando un bosque con tonalidades imposibles, y si tenéis un poco de suerte, igual ver también la Berrea.
Si queréis saber más sobre este refugio, las rutas y el entorno no dudéis en visitar la Web.
La ruta empieza desde un pequeño parking de tierra 3-4 kilómetros pasado el pueblo de Páramo. Allí nos encontraremos los carteles de mapa e inicio de ruta. Desde allí parte un sendero amplio y bien señalizado. La ruta transcurre sin apenas desnivel por el Hayedo de Montegrande durante aproximadamente 3.5 Km hasta llegar al río La Verde. Una vez allí, atravesamos el río por un bonito puente de madera y comenzamos una ascensión de aproximadamente 1 Km. Nos encontramos una señal que indica la cascada hacia arriba, el pueblo de Focella hacia la derecha y el hayedo por el que veníamos. Tomamos la ruta de la izquierda para ascender a la cascada. Se trata de una buena subida, dificultada por la humedad del terreno, sin embargo dispone de escalones y cuerdas que facilitan mucho el ascenso. Una vez arriba encontramos la impresionante cascada, que aun en pleno agosto bajaba con fuera (Habrá que volver en Primavera para verla en todo su esplendor).
Tras hacer un descanso y algunas fotos retomamos la ruta de vuelta hasta el cruce del puente. Allí, decidimos seguir de frente hacia el pueblo de la Focella en busca de la Braña de las Navariegas. Se trataba sin lugar a duda de un camino mucho menos transitado, que en alguna ocasión, sobretodo al principio, parecía comido por la vegetación, sin embargo continuamos avanzando y se abrió nuevamente el sendero. Tras 1.5 Km nos encontramos ante un nuevo cruce, por un lado la ruta continuaba hacia el pueblo La Focella y a la izquierda hacia la Braña. Continuamos el ascenso hacia la Braña sin ninguna indicación de la distancia a la que esta se encontraba. La ruta seguía por un sendero bien definido durante varios Km. Llegamos a un alto desde el que obtuvimos una maravillosa vista panorámica de todo el Valle (una pena que estaba el día nublado) y ahí, ante la duda de cuanto nos podría quedar aun por recorrer hacia la braña, y viendo que se acercaba la hora de comer, decidimos dar media vuelta y volver.
La vuelta se hizo muy rápida y amena, otra vez por el mismo sendero por el que habíamos venido. Cuando llegamos al puente nos tomamos un descanso para beber un poco de agua y continuamos unos 45 minutos hasta el parking. Una vez allí, calculamos que nos habían faltado aun unos 3 Km para llegar a la Braña (6 Km ida y vuelta), por lo que sin duda fue un acierto volver ya que no llevábamos bocadillo para comer. una vez en el coche, tomamos rumbo a Teverga donde disfrutamos de un bien merecido plato de fabes!
Ruta fácil, ideal para dar un paseo tranquilo en la naturaleza. Apto para niños que sin duda disfrutarán del río y la cascada.
Aunque nosotros fuimos en verano creo que es una ruta que en todas las épocas tiene encanto. En otoño probablemente el hayedo se tiña de colores naranjas y amarillos , en invierno con la nieve y en primavera, tras el deshielo con gran afluencia de agua.