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Los molinos de Bimenes

Duración: 2 horas aproximadamente

Distancia: 7 kilómetros

Dificultad: Fácil

Señalización: Muy buena

Fecha: Junio 2020

La ruta de los molinos de Bimenes es una ruta lineal muy bien señalizada que parte desde Puente la Llera, en Bimenes. Una vez pasado el pueblo, a mano izquierda hay un pequeño parking con un cartel de señalización de la ruta, desde allí bajan dos caminos, tenemos que tomar el segundo camino, el más cercano al pueblo.

Esta ruta discurre por un sendero muy bien señalizado y definido, a orillas del río Rozáes nunca perdiendo la esencia de un sendero de montaña (no encontraremos caminos asfaltados en ningún momento).

El primer molino que nos encontramos es el Molinas del Barrial, fácilmente distinguible a mano derecha a los pocos metros de iniciar la ruta. Aquí encontraremos también una zona merendero ideal si vas con niños para hacer una parada.

Proseguimos el camino, ahora un poco más empinado y nos encontramos una bifurcación a la derecha señalada como «Molinas de Máxima», el cual está en ruinas y nosotros no alcanzamos a ver. Volvimos hacia atrás unos metros a incorporarnos de nuevo al camino principal. Tras una media hora caminando por un sendero precioso, con vistas al valle encontramos otros dos molinos conservados, los últimos de la ruta, el Molin de Milo y el Molín de Honorio, este último situado junto a una pequeña cascada con mucho encanto.

A partir de aquí toca dar la vuelta de nuevo hacia el inicio. Existe la posibilidad de hacer la ruta circular, sin embargo nosotros íbamos con poco tiempo y decidimos volver por el mismo camino ya que por lo que habíamos leído la vuelta circular no está muy bien señalizada.

Es una ruta fácil, corta, ideal para ir con niños, para gente que no camine mucho, o para gente como nosotros que, después del confinamiento, preferimos empezar a caminar poco a poco antes de meternos en una ruta de alta montaña.

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Peña Mea

Duración: 6 horas aproximadamente

Distancia: 14 Km

Dificultad: Fácil

Desnivel: 850 m

Señalización: Muy buena

Fecha: Octubre-2019

La Ruta sale de Pelúgano, a escasos 30 minutos de Oviedo, en donde dejamos el coche y comenzamos nuestro ascenso.

Se trata de una ruta sencilla y bien señalizada, pero que no te deja ni un respiro ya que es contimuamente en cuesta.

Tras la primera ascensión llegamos a una llanura donde se cruzan varios caminos, es importante en ese punto seguir el camino que sale hacia la izquierda justo enfrente de unas señales, que en nuestro caso estaban en el sielo y nos hicieron desorientarnos un poco, pero una vez coges el buen camino, ya no hay pérdida.

En este punto recorremos la zona más llana de la ruta, por un sendero que bordea una verja, hasta que nos encontramos ante un ascenso en zig zag que nos lleva hasta lo que probablemente sea el punto más emblemático de la ruta, el Ojo de Buey.

Pasado el ojo de buey, comienza otro ascenso con algo menos de pendiente, girando a la derecha para ascender ya hacia la cima de Peña Mea. durant este tramo nos encontramos algun que otro trecho rocoso en el que hay que ayudarse con las manos. Elegimos un día algo nublado para subir, la ausencia de sol la verdad que fue un alivio en algunos puntos, pero lo mejor sin duda fue, justo antes de llegar a la cima, darnos la vuelta y encontrarnos sobre la cima de un mar de nubes, fue sencillamente increible.

A los pocos metros pudimos contemplar la cima de Peña mea, donde nuevamente, cubierto por un mar de nubes, descubrimos unas vistas maravillosas de las cordilleras asturianas.

Tras disfrutar varios minutos de la cima, tomamos de nuevo la ruta de vuelta por el mismo camino, esta vez disfrutando de las vistas ya que la niebla por fin se había disipado. Una bonita ruta cuya única dificultad son las empinadas subidas y bajadas.

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Cantu l’Osu (Canto del Oso), 1800m

Duración: Aproximadamente 6 horas (Con varios descansos y paradas)

Distancia: 16.5 Km

Dificultad: Fácil

Desnivel: 850 m

Señalización: Muy buena

Fecha: Septiembre-2019

Desde el refugio de Brañagallones, donde habíamos pasado la noche, decidimos iniciar la ruta hacia el pico, y lo hicimos en el sentido contrario al comúnmente usado por consejo de Rafa, el taxista del paraíso. De este modo subes en un par de kilómetros todo el desnivel, llegas al pico, y desde alli continúas ya toda la ruta. Atravesamos la vega y sin más comenzamos una subida interminable con unas vistas maravillosas de todo el parque de redes.

Todo el camino esta perfectamente indicado con hitos, por lo que es importante fijarse bien y no perderlos de vista, así el éxito en la subida está asegurado. Tras casi dos horas de subida, con alguna que otra prada, llegamos por fin a la cima, desde donde pudimos contemplar el techo de asturias (no soy yo una experta, pero ahí estaban los picos de europa, san Isidro y muchos muchos más picos de nuestra maravillosa tierra).

La bajada puede ser directa al refugio por el mismo sitio por el que vinimos, o si tienes tiempo, rodeando la sierra de les Pries y llegando hasta Valdebezón. Nosotros nos decantamos por la ruta larga ya que al dormir en el refugio, prisa no había mucha. A partir de aquí ya, habiendo ascendido hasta la cumbre, la ruta fue mucho más tranquila, lo que nos permitió disfrutar muchísimo del paisaje que teníamos delante. A cada paso que dábamos nos maravillábamos con el paisaje. Comenzamos el descenso gradualmente  hasta llegar al río Monasterio, desde donde ya sin dificultad y por un sendero de pista, llegamos de nuevo al glaciar de Brañagallones. Allí nos encontramos los carteles informativos de la ruta (Como habíamos dicho al principio, la hicimos en la dirección contraria a la habitual).

Una ruta fácil, sin pérdida, apta para cualquier amante de la montaña (para iniciarse igual no es la mejor opción debido a su longitud y desnivel).

IMPORTANTE: No encontramos ninguna fuente en el camino, tan solo algún que otro salto del río en el que aprovechamos para beber, sin saber si era potable o no, por lo que es aconsejable llevar bastante agua.

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Refugio de Brañagallones-Parque Natural de Redes

El refugio de montaña de Brañagallones es uno de esos rincones de Asturias que hay que conocer! En mitad de un Valle es el lugar ideal para pasar un par de días en el monte. Se trata de un antiguo hotel de lujo, y justo eso le hace diferente a cualquier otro refugio que podáis conocer. Las habitaciones son de 4,5ó6 plazas, con baño privado, por lo que si vas un grupito podréis dormir todos juntos y sino, pues puede ser un momento ideal para conocer a gente muy interesante.

Y, ¿cómo llegamos hasta el refugio? Pues hay varias posibilidades, pero todas parten desde el pueblo de Bezanes.

La opción más lógica sería subir caminando (o incluso en Bici), por una pista de unos 10Km, con aproximadamente 600m de desnivel.

Para subir en coche, es necesario tener un 4×4 y pedir permiso en el ayuntamiento de Caso.

Y, la que en mi opinión es la mejor opción, taxi 4×4 desde Bezanes. Allí encontramos a Rafa, que nos acompañara todo el camino, explicándonos historia y curiosidades del parque de redes, durante 40 minutos de camino entre hayedos. Si luego queréis hacer algunas rutas por arriba, este es un buen punto para guardar fuerzas.

¿Y que hacer allí? Pues rutas habrá miles, las más conocidas sin duda son la subida al «Cantu del Oso» y «la Peña de Vientu», con 1800 y 2000m respectivamente. Son rutas muy bien señalizadas, pero con bastante desnivel, es necesario estar un poco en forma, ya hablaremos de las rutas más adelante.

¿Cuándo ir a Brañagallones? Sin duda Otoño es la estación perfecta, aun buen tiempo, pero sin excesivo calor, los hayedos empiezan a cambiar de color dejando un bosque con tonalidades imposibles, y si tenéis un poco de suerte, igual ver también la Berrea.

Si queréis saber más sobre este refugio, las rutas y el entorno no dudéis en visitar la Web.

http://branagallones.com

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Cascada del Xiblu

Duración: 3 horas 15 minutos

Distancia: 12.2 Km

Dificultad: Fácil

Desnivel: 239 m

Señalización: Muy buena

Fecha: 4-Agosto-2019

La ruta empieza desde un pequeño parking de tierra 3-4 kilómetros pasado el pueblo de Páramo. Allí nos encontraremos los carteles de mapa e inicio de ruta. Desde allí parte un sendero amplio y bien señalizado. La ruta transcurre sin apenas desnivel por el Hayedo de Montegrande durante aproximadamente 3.5 Km hasta llegar al río La Verde. Una vez allí, atravesamos el río por un bonito puente de madera y comenzamos una ascensión de aproximadamente 1 Km. Nos encontramos una señal que indica la cascada hacia arriba, el pueblo de Focella hacia la derecha y el hayedo por el que veníamos. Tomamos la ruta de la izquierda para ascender a la cascada. Se trata de una buena subida, dificultada por la humedad del terreno, sin embargo dispone de escalones y cuerdas que facilitan mucho el ascenso. Una vez arriba encontramos la impresionante cascada, que aun en pleno agosto bajaba con fuera (Habrá que volver en Primavera para verla en todo su esplendor).

Tras hacer un descanso y algunas fotos retomamos la ruta de vuelta hasta el cruce del puente. Allí, decidimos seguir de frente hacia el pueblo de la Focella en busca de la Braña de las Navariegas. Se trataba sin lugar a duda de un camino mucho menos transitado, que en alguna ocasión, sobretodo al principio, parecía comido por la vegetación, sin embargo continuamos avanzando y se abrió nuevamente el sendero. Tras 1.5 Km nos encontramos ante un nuevo cruce, por un lado la ruta continuaba hacia el pueblo La Focella y a la izquierda hacia la Braña. Continuamos el ascenso hacia la Braña sin ninguna indicación de la distancia a la que esta se encontraba. La ruta seguía por un sendero bien definido durante varios Km. Llegamos a un alto desde el que obtuvimos una maravillosa vista panorámica de todo el Valle (una pena que estaba el día nublado) y ahí, ante la duda de cuanto nos podría quedar aun por recorrer hacia la braña, y viendo que se acercaba la hora de comer, decidimos dar media vuelta y volver.

La vuelta se hizo muy rápida y amena, otra vez por el mismo sendero por el que habíamos venido. Cuando llegamos al puente nos tomamos un descanso para beber un poco de agua y continuamos unos 45 minutos hasta el parking. Una vez allí, calculamos que nos habían faltado aun unos 3 Km para llegar a la Braña (6 Km ida y vuelta), por lo que sin duda fue un acierto volver ya que no llevábamos bocadillo para comer. una vez en el coche, tomamos rumbo a Teverga donde disfrutamos de un bien merecido plato de fabes! 

Ruta fácil, ideal para dar un paseo tranquilo en la naturaleza. Apto para niños que sin duda disfrutarán del río y la cascada. 

Aunque nosotros fuimos en verano creo que es una ruta que en todas las épocas tiene encanto. En otoño probablemente el hayedo se tiña de colores naranjas y amarillos , en invierno con la nieve y en primavera, tras el deshielo con gran afluencia de agua. 

¡Disfrutar del paseo!