Duración: Aproximadamente 6 horas (Con varios descansos y paradas)
Distancia: 16.5 Km
Dificultad: Fácil
Desnivel: 850 m
Señalización: Muy buena
Fecha: Septiembre-2019
Desde el refugio de Brañagallones, donde habíamos pasado la noche, decidimos iniciar la ruta hacia el pico, y lo hicimos en el sentido contrario al comúnmente usado por consejo de Rafa, el taxista del paraíso. De este modo subes en un par de kilómetros todo el desnivel, llegas al pico, y desde alli continúas ya toda la ruta. Atravesamos la vega y sin más comenzamos una subida interminable con unas vistas maravillosas de todo el parque de redes.

Todo el camino esta perfectamente indicado con hitos, por lo que es importante fijarse bien y no perderlos de vista, así el éxito en la subida está asegurado. Tras casi dos horas de subida, con alguna que otra prada, llegamos por fin a la cima, desde donde pudimos contemplar el techo de asturias (no soy yo una experta, pero ahí estaban los picos de europa, san Isidro y muchos muchos más picos de nuestra maravillosa tierra).

La bajada puede ser directa al refugio por el mismo sitio por el que vinimos, o si tienes tiempo, rodeando la sierra de les Pries y llegando hasta Valdebezón. Nosotros nos decantamos por la ruta larga ya que al dormir en el refugio, prisa no había mucha. A partir de aquí ya, habiendo ascendido hasta la cumbre, la ruta fue mucho más tranquila, lo que nos permitió disfrutar muchísimo del paisaje que teníamos delante. A cada paso que dábamos nos maravillábamos con el paisaje. Comenzamos el descenso gradualmente hasta llegar al río Monasterio, desde donde ya sin dificultad y por un sendero de pista, llegamos de nuevo al glaciar de Brañagallones. Allí nos encontramos los carteles informativos de la ruta (Como habíamos dicho al principio, la hicimos en la dirección contraria a la habitual).
Una ruta fácil, sin pérdida, apta para cualquier amante de la montaña (para iniciarse igual no es la mejor opción debido a su longitud y desnivel).
IMPORTANTE: No encontramos ninguna fuente en el camino, tan solo algún que otro salto del río en el que aprovechamos para beber, sin saber si era potable o no, por lo que es aconsejable llevar bastante agua.


